La entrevistadora hizo la pregunta definitiva al cuestionarlo: “¿se siente usted Surrealista?” a lo que el Nobel respondió: “la practiqué en una época y por poco tiempo. Creo que la poesía es el fruto de la colaboración, o del choque, entre la mitad oscura y la mitad…”. El poeta interrumpió su respuesta con un ligero estornudo al cual le siguieron otros en intensidad creciente y acompañados de ligeros temblores. La fingida preocupación de su interlocutora lo avergonzaba al grado de balbucear algo parecido a unas disculpas. En el punto más escandaloso de su episodio incontrolable el poeta vomitó una granada madura, ésta un pez dorado, éste un tigre, éste otro y éste, finalmente, una escopeta. Rita yacía desnuda en el suelo, feliz consigo misma por su descubrimiento. Sintió un repentino temor a estar a un segundo antes de despertar.
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