martes, enero 20, 2009
domingo, enero 11, 2009
pedazo
Qué bondades tiene el español. Puedo decir, por ejemplo, "estamos durmiendo" y algún lector pronto a llenar hoyos podría suponer que estamos durmiendo juntos -en un mismo tiempo y a una distancia física razonablemente cercana- o hasta que estamos haciendo el amor y que llevamos algún tiempo así. Pero estamos -al menos por esta noche y qué bueno que es- en nuestras camas sin otra compañía que los libros que nunca terminamos para justificar nuestra ilusión de ser hombres de letras de nuestro tiempo. Solos, pues. La maña es la siguiente: escribo lo imposible: "estamos durmiendo" como si pudiera ser posible y para eso hay una gran variedad de bonitos y exactos tiempos gramaticales. "Dormí" me hace ojitos. Pero ¿pedirle honestidad a un escritor? O a uno en formación. O a un aspirante a. Por lo menos ese rubro lo tengo muy en claro: miente, todo se trata de mentir. Miente y siempre cree en tus mentiras, miente con honestidad. Ofrece un racimo de bellas realidades en potencia.
lunes, enero 05, 2009
hielitos
Fiodor Pavlovitch estaba ebrio cuando le dieron la noticia de la muerte de su esposa, y cuentan que echó a correr por las calles, levantando los brazos al cielo y gritando alborozado: «Ahora, Señor, ya no retienes a tu siervo». Otros aseguran que lloraba como un niño, hasta el punto de que daba pena verle, a pesar de la aversión que inspiraba. Es muy posible que ambas versiones se ajustasen a la verdad, es decir, que se alegrase de su liberación y que llorara a su liberadora. Las personas, incluso las peores, suelen ser más cándidas, más simples, de lo que suponemos..., sin excluirnos a nosotros.
